miércoles, 16 de septiembre de 2015

RELIGIÓN GENUINA

Mateo 25:34 »Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.” 37 Y le contestarán los justos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos como forastero y te dimos alojamiento, o necesitado de ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?” 40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”

Mucho se ha hablado de religión y es común hacerse una idea negativa al respecto, se ha tornado en un termino peyorativo respecto a creencias y prácticas, insinuando que son creencias y prácticas vacías. Me gustaría hablar de dos términos usados en la teología, lo condicional y lo incondicional y hacer un paralelo entre estos términos, el concepto de religión y religión genuina e intentar explicar estos versos de Jesús, los cuales lo dicen todo.


Cuando se habla de lo “Condicional” en teología, se refiere a todo lo que ha sido creado por los hombres, todo lo que ha sido dicho, escrito, construido. Todas nuestras opiniones y creaciones. En términos de la filosofía de la deconstrucción, todo lo que ha sido construido puede ser deconstruido. Eclesiastés lo menciona como “lo que está bajo el sol”. 
Lo “Incondicional” es por otra parte aquello que no es creado, aquello que no es construido, aquello que no fue dicho ni escrito ni comenzó a existir en un momento específico. Lo incondicional es más bien aquello que siempre fue y que nos alcanza, que nos invade. Aquello que no busca retribución o algo a cambio. Lo incondicional es lo que hace nacer una afirmación sin motivos visibles. Lo incondicional es eso invisible que no espera nada a cambio y es capaz de mover lo condicional. Lo incondicional alcanza a lo condicional.

¿Cuándo nuestra religión se vuelve una trampa?

Aquí es necesario generar una diferenciación en torno al concepto de “Iglesia”. Llamaremos Pequeña Iglesia a todo lo que socialmente se conoce como iglesia, me refiero al sistema, a las liturgias, las prácticas, las formas de funcionar colectivamente, a los conductos que hacen fluir el contenido, a la estructura. Y llamaremos Iglesia Grande a aquello que es invisiblemente la iglesia, en lo más profundo de su ser, amor.
Y es así como relacionamos el concepto de “Pequeña Iglesia” con el concepto de “Condicionalidad” e “Iglesia Grande” con el concepto de “Incondicionalidad”.
La religión se vuelve una trampa cuando se confunde la “Pequeña Iglesia” con la “Iglesia Grande” y la energía del ser humano, la vida, sus sueños y anhelos se ven invertidos en lo Condicional, en un sistema al cual se le ha otorgado un valor de “Incondicionalidad” y esa estructura por ser “condicional” o “creada” contiene falencias y un trasfondo hueco, vacío ya que es solo el conducto de algo pero desconoce ese algo. Ese algo, ese contenido, es lo “Incondicional” y si este no se hace presente, no se hace parte de nuestra circunstancia, entonces la trampa logra su objetivo, la religión deja de ser genuina.
“Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber?...”
Para Jesús la prueba de oro es la “Religión Genuina”, es que seamos capaces de deconstruir las estructuras que no son “conductos viables” para que fluya lo “Incondicional”. Es crucial en este examen final el reflejo de lo “Incondicional”, el amor. Aquello que se da sin nada a cambio, aquello que fluye sin una excusa o explicación, es simplemente una energía que inspira “porque sí”. Sería fácil darle de comer, alimentar o darle de beber a Jesús sabiendo que Él es Jesús ya que en el fondo hay un interés de por medio. El ser humano ha tenido una relación con sus deidades de causa-efecto. Ha sido una relación sacrificial donde la motivación busca algo a cambio. Se sacrificaban animales, niños, alimentos para aplacar la ira de los dioses y obtener el favor de ellos para así tener una buena cosecha el año entrante o evitar sequías y catástrofes. Hasta el día de hoy la “religión” se ha centrado en pedir, pedir y pedir beneficios “visibles”, beneficios “condicionales” a sus dioses, santos, fuerzas, energías, etc. Jesús, que siempre se centró en dejarnos saber que su forma de funcionar es distinta a lo que tenemos por costumbre respecto a dioses y reyes deja muy claro que la prueba de oro es en relación a lo “Incondicional”, a aquello que es inspirado sin esperar nada a cambio, desconociendo que detrás del sediento hay un Dios que brinda beneficios. Es simplemente un hombre sediento que no traerá beneficio alguno. Hay una afirmación del amor genuina y esa manifestación circunstancial es la “religión genuina”.
Esta religión genuina es algo que ocurre en todas las expresiones de la vida, no se limita a doctrinas ni opiniones, fluye de manera ilimitada en medio de la creación y no puede ser contenida por lo “condicional” ya que su manifestación es infinita y nada la podría contener ni limitar. Puede manifestarse en científicos que viven insertos en los avances de una formula sabiendo que lo más probable es que esta llegue a probar nada pero esa inspiración, esa fuerza es genuina e incondicional.
¿Por qué ayudar a los refugiados? ¿Por qué dar la bienvenida al extranjero? ¿Por qué insertar socialmente al minusválido? ¿Por qué dignificar al homosexual?
La respuesta no tiene nada que ver con la estructura creada, con lo construido. La respuesta es invisible y tiene todo que ver con lo “incondicional”, con eso que determina su propio conducto en su propia circunstancia.

Cuenta la historia que en el año 1912, el barco más grande de la historia había sido construido, el Titanic. Barco que como todos sabemos no logró concretar su primer viaje, hundiéndose y generando una tragedia masiva. Dentro de las historias de este barco se habla mucho acerca del Cuarteto de Cuerdas que tocaba en el barco. Estos músicos tocaron y tocaron y siguieron tocando hasta que el barco se hundió sin ellos buscar alguna forma de salvarse. ¿por qué alguien haría semejante estupidez? ¿por qué no asegurar sus vidas?


Ese acto de generosidad, tocar música mientras miles de personas veían sus últimos momentos pasar, es simplemente un acto de lo “incondicional”. Seguir tocando hermosas melodías en medio de la tragedia sin esperar nada a cambio, sin saber que se convertirían en famosos, sin saber que serian parte de la historia, simplemente porque algo en ellos los inspiró a dejar fluir lo incondicional es la descripción exacta de la religión genuina.
“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”


jueves, 12 de junio de 2014

LA PRESENCIA DE LO DIVINO

Las primeras apariciones del concepto “presencia de Dios” provienen de los relatos de Moisés durante el periodo vivido en el desierto. El Sheken lo llamaban y era eso indescriptible de cierta forma que les hacía saber que venía de parte del creador, algo o alguien que se presentaba a favor de ellos. La presencia del creador en estos relatos tomó un carácter protagónico por su oportuna aparición y por su habilidad de generar confianza en los lectores. Es Dios mismo quien decidía en que momento irrumpir de manera espectacular, impresionando a cientos de miles de personas, librándolos del frío, del calor, de morir ahogados y de la hambruna entre otras cosas. Hoy en día al leer estos relatos de Moisés es fácil caer en la percepción de que esta presencia tiene esa función y que está a la orden de todo “el que crea”. Considerando este postulado es que debo manifestar mi total disconformidad con esta “presencia”, con el Sheken o marketeado hoy en día como shekiná.

El sistema creado por personas que alguna vez oyeron hablar de Jesucristo como el enviado de Dios o mesías se ha distorsionado tanto del mensaje entregado por Jesús que es casi imposible identificar las columnas principales y la fuente de inspiración por la cual vivía Jesucristo en medio de seres humanos. Jesús, al referirse a su presencia, hace referencia a sus enseñanzas y a su espíritu, quien habría de manifestarse cuando Él dejara la condición humana. La misión de este espíritu sería la de permitirle al ser humano visualizar la fotografía completa y tener una visión clara del mensaje de lo que Jesús deseaba y empoderaba. En este relato han transcurrido muchos años, los tiempos han cambiado, existen otras necesidades, preocupaciones e intereses en la sociedad. Jesús vivió una etapa del país bajo invasión extranjera, una época de conflicto político, la cual era muy distinta de la época del Sheken, la época del descubrimiento y conquista de la tierra prometida. Con Moisés no había nada, con Jesús ya se había constituido una nación, habían tenido reyes, toda una constitución y tantas reglas fueron necesarias para llegar a ser lo que eran. Tenían sus héroes, historia y también sus leyendas. En resumen, en la época en que Jesús se aparece como ser humano, ya existe una forma de identificarse, una forma de pensar, con mecanismos muy estructurados, ya existe la definición de lo correcto y lo incorrecto, existe un establecimiento patriótico que determina donde debe estar la presencia de Dios y donde no debe estar. El tiempo, el trajín, la experiencia, los años de recorrido les ha brindado el privilegio de saber que Dios es de ellos. Que Dios es israelita y que eso nunca cambiará, porque así comenzó todo, según el relato.

Con Jesús la presencia de Dios es tan potente como palpable, es el sheken hecho carne, esa fuerza nuclear capaz de crear, capaz de abrigar, dar sombra, capaz de refugiar y proteger, ese poder incalculable envasado de cierta forma en un ser humano, con nombre y procedencia local. Algo inentendible según la experiencia y la trascendencia de un pueblo que se sabe escogido y exclusivo. Este Jesús es un cambio de conceptos y creencias total y ya no viene a generar abrigo o sombra, ha cambiado sus maneras de expresarse con el pueblo que lo rodea. ¿por qué? Tal vez porque Dios es contemporáneo, porque Dios es eterno. Jesús enfoca su vida de manera adecuada a la necesidad que tiene el hombre, lo más preciado que existe sobre la faz de la tierra. Aquello por lo que todo ser humano vive, aquello por lo que todo ser humano muere, aquello que llevó al hombre a desafiar al creador, aquello llamado felicidad. Jesús aparece en medio de los hombres para enseñarles el camino a la felicidad. Tan sencillo como suena.
Es su presencia anunciando que no se trata de hablar lo correcto, que no se trata de cumplir las reglas del juego, que no se trata de cumplir con lo establecido, que simplemente se trata de ser feliz. Pero nadie puede ser feliz de manera individual y eso lo dejó muy claro, por eso nos enseñó el camino a la felicidad, que sólo puedo ser feliz cuando el que está a mi lado me concede el privilegio de ser feliz y ese que está a mi lado sólo puede ser feliz cuando yo le brindo el privilegio de ser feliz. Comprender que de mí depende que mi prójimo sea feliz es la esencia del sheken. Ese espíritu de Dios, ese Sheken, en medio nuestro y en nosotros, nos permite ser el Sheken que brinda la posibilidad a otro de ser feliz. Es como el matrimonio, nos enamoramos y anhelamos unir nuestras vidas a otra persona porque aun en nuestra inconciencia existe el deseo de ser feliz y sabemos que con esta persona lo lograremos. Yendo más allá, está graficado de igual manera en las escrituras, la conclusión es una boda entre aquellos que portan el sheken y el creador.
Esta estructura que se ha embanderado como promotores de todo lo relacionado con el creador, desde tiempos antiguos ha buscado sustentarse y para sustentarse ha recurrido a estrategias  de financiamiento. Estas estrategias han llamado a la existencia de membresías y las membresías de “la organización” se ha masificado de tal manera que hoy en día este sistema es de carácter mundial, se divide por opiniones e interpretaciones de todo lo dicho y busca que todo el universo se una a ellos con el fin de que algo ocurra. Uno de los problemas principales de esta estructura es que en vez de comprender la contemporaneidad del creador, han generado una mezcla de conceptos y tiempos que no les permite avanzar en lo principal, hacer feliz a su prójimo.

Es por eso que vemos que hoy en día el Sheken sigue siendo algo extraño al ser humano, algo desconocido, algo sorpresivo que en primer lugar toma un lugar importante en la entretención de las audiencias. Es un sheken, al cual se invoca para que brinde calor y sombra cuando es necesario y que enfoca su manifestación en las sensaciones y emociones de los feligreses con el fin de que en esos momentos sean felices. Se ha limitado el accionar del sheken a un ritual, una invocación, la cual tiene un periodo limitado de duración y su efecto es adictivo. Estos rituales generalmente se dan en las reuniones de la estructura, en los momentos en que esto se predispone por parte de quienes saben hacerlo y apela al deseo de todo ser humano, sentirse bien, en otras palabras ser feliz.


Hay quienes han hecho de esta búsqueda constante del ser humano, un negocio. Ofrecen este sheken que da sombra y abrigo a cambio de dinero, a cambio de valiosas pertenencias, excusando la intención con la oportunidad que el creador brinda a los hombres de demostrarle cuanto le valoran, cuan importante es para ellos el sheken y cuan comprometido están con la estructura donde militan.
El enfoque “express” de la industria actual y la manera de funcionar industrializada basada en lo desechable ha hecho creer a la humanidad que esa “presencia” es limitada, tiene vida útil, momentánea y que para recuperarla se debe realizar los pasos requeridos de manera constante.

El sistema perdió de vista el objetivo, hacer feliz a otros.


Lo único que puedo pronosticar es que este sistema pronto perderá a sus insatisfechos integrantes que lo único que saben es intentar ser felices. Abandonarán este sistema para ser felices eternamente.

martes, 13 de noviembre de 2012

¿QUE TIENE DE MALO NUESTRO MENSAJE?


Un par de años atrás el papa llamó a los líderes de la iglesia católica a reflexionar respecto a lo ocurrido en materias de escándalos de abuso sexual. Sus palabras fueron las siguientes:
“Debemos preguntarnos qué podemos hacer para reparar en lo que más podamos las injusticias ocurridas… Debemos cuestionarnos qué estuvo incorrecto en nuestro mensaje, en nuestra forma completa de configurar al ser cristiano, que permitió que ocurriera semejante cosa. Debemos encontrar una nueva determinación en la fe y la bondad.”

Esta reflexión apunta al análisis profundo de todo lo que creemos, de todo lo que hacemos, del motivo mismo de existir. Es en ese análisis que será posible descubrir dónde está el problema que originó la desviación completa del plan inicial. 
Es este análisis que se plantea la iglesia católica romana el cual debe hacerse la iglesia protestante, la iglesia ortodoxa y en sí todo ser humano, es posible generar cambios drásticos que permiten la reparación y recapitulación de un propósito y su proceso. Pues es fácil convertirse en un ser que hace una vida sin saber por qué la hace, es fácil convertirse en un ser que no sabe a donde va ni de donde viene por ende será muy fácil perderse. Es cuando dejamos de cuestionar nuestras creencias y pensamos que ya hemos descubierto la última palabra, que hemos perdido de vista el horizonte y malgastamos nuestras vidas tratando de encontrar un camino que desconocemos.

Podemos ver cómo a lo largo de la historia de la iglesia, muchos personajes han recibido una revelación (un Rhema) y han tomado decisiones que han sido de gran bendición para muchos. Pongo el ejemplo de Martín Lutero, un sacerdote católico romano al cual le fueron abiertos los ojos del entendimiento y logró comprender las verdades de Cristo. El descubrir algunas cosas le permitieron traer toda una revolución, la famosa reforma. Hasta ahí la historia parece ir bien pero todas estas personas que bebieron de esta revelación, se sentaron a digerir lo que habían recibido. Habiendo digerido sintieron que habían descubierto la última palabra y dejaron de buscar la revelación de Dios. Pensaron que eso era todo y al dejar de cuestionar lo que creían, al dejar de analizar sus estatutos entonces se estancaron y dejaron de avanzar.
Luego hay un grupo que recibe otra revelación respecto a algunas creencias, un grupo que se atrevió a cuestionar lo que creían y crearon una nueva revolución, son llamados “anabaptistas”. Los grupos anabaptistas desafiaron las costumbres del bautismo a los bebés basandose en las escrituras (la decisión de cada persona). Este grupo fue perseguido por la iglesia anglicana, luterana y los mismos católicos romanos. Para resumir el análisis podemos ver cómo funciona la iglesia católica, cómo funciona la iglesia luterana, cómo funcionan los movimientos anabaptistas (Amish, Menonitas, Huteritas, Iglesia de los Hermanos) y vemos que todos han recibido algo de Dios, una revelación de una parte de la verdad, sin embargo la última palabra no ha sido dicha aun. Es fácil estancarse, es fácil aprender algo que parece tan grande y pensar que ya eso fue todo.
Hombres con corazones admirables como Martín Lutero, Menno Simons, Thomas Müntzer, Alexander Mack, John Wesley, Phillip Jakob Spener y muchos otros que vivieron con pasión defendiendo lo que Dios les había entregado pero crearon organizaciones que se estancaron, que creyeron haberlo oido todo y esto los desvió del propósito de Dios, muchos de ellos pasando a ser simples sectas. Como si un músico al terminar de componer su último hit radial pensara que esa fue la última canción, que nadie más va a poder hacer otra canción después de esta ya que no podría haber algo más después de esto.
No nos convirtamos en una organización. Aunque creas que eres libre de estructuras y que sólo quieres basarte en las escrituras, es un trabajo colectivo y Dios se va a revelar a su iglesia no a ciertos grupitos que creen saberlo todo. 


Espero que jamás caigas en la trampa de creer que ya lo sabes todo y que no hay nada más por descubrir. Dios es mucho más grande que tu mente y todo lo que has recibido no es todo lo que Dios tiene para dar ni tampoco te lo va a dar sólo a ti. Dios no se relaciona con individuos, Dios tiene una Iglesia y la verdad la recibirá la Iglesia. No mi organización, no mi denominación, no mi Iglesia Interdenominacional o mi grupo de hermanos sin nombre. Es la Iglesia de Dios, la suma de hijos de Dios, de discipulos de nuestro maestro, Jesús. No nos permitamos la comodidad en nuestras creencias.
Cuestionar nuestras costumbres y nuestras creencias no nos aleja de Dios, al contrario, nos hace cada vez más como Cristo.

Otro Católico Romano, el Fr. Vincent Donovan, en su libro “Cristianismo Redescubierto” dice lo siguiente:
“Nunca aceptes ni te contentes con suposiciones sin analizar, suposiciones acerca del trabajo, acerca de la gente, acerca de la iglesia o del Cristianismo. Nunca tengas temor de hacer preguntas acerca del trabajo que hemos heredado o del trabajo que estamos haciendo. No hay una pregunta que no deba ser hecha o que esté prohibida. El día en que estemos completamente satisfechos con lo que hemos estado haciendo; el día en que hemos encontrado el sistema de trabajo perfecto e inmodificable, la respuesta perfecta, nunca con la necesidad de ser corregidos nuevamente, ese día sabremos entonces que estamos equivocados, que hemos cometido el peor de todos los errores."

jueves, 8 de noviembre de 2012

LAS ETIQUETAS MIENTEN. NO LAS ACEPTES, NO LAS USES.

(FAG se traduce "MARICÓN")
 
Un profesor te dijo que eras "Lento". Tu papá te decía que eras "Maricón". Un predicador te gritoneó diciendo que ibas a ir al infierno por lo que habías hecho. Tu mejor amiga te dijo que te veias gorda con esos pantalones rojos. La revista de moda dice que el sexo es la única forma de ser sensual  y que ser delgada es lo que te hace mejor que los demás. En algún momento, en algún lugar, alguien te dijo algo acerca de tu persona y esas palabras son mentiras que llegan a lo profundo de tu mente. Esas mentiras las creíste y te etiquetaste. Comenzaste a caminar esta vida colgando etiquetas en tu cuerpo y al verlas día a día comenzaste a creerlas cada día más. Esas etiquetas te han definido y te han hecho creer a ti y a los demás que es esa etiqueta la que describe tu identidad.
 
(Worthless se traduce "INSIGNIFICANTE")

Llevar estas etiquetas en la vida ha creado una prisión en nuestra mente, una prisión de la cual no podemos escapar. La esclavitud a una vida determinada, está ligada directamente al hecho de aceptar estas etiquetas como nuestra realidad. La libertad no viene dada por cuan anti-estructuras seamos, más bien la libertad es auténtica cuando se han erradicado completamente de la mente las etiquetas que te definen. Muchas veces pensamos que hemos sido libres de cierta esclavitud, pero lo único que hemos hecho ha sido renovar nuestra etiqueta por una distinta, por una más agradable, cómoda, ligera de llevar. Jesús viene a este mundo para hacernos libres, no para cambiarnos de celda. Estas mentiras revelan nuestras peores derrotas, estas etiquetas reflejan nuestras heridas más profundas y quisiéramos tener la capacidad de esconderlas y que nadie pueda leerlas para tal vez de esa forma, ser libres. Pero es cuando podemos enfrentar estas etiquetas, cuando podemos evidenciarlas, cuando somos honestos con nosotros mismos, que logramos ver a Cristo cara a cara. Cuando reconocemos que necesitamos la restauración de nuestras vidas y que alguien quite estas etiquetas que tanto daño nos hacen. Es ahí, en ese preciso momento, cuando nos encontramos cara a cara con nuestro creador, quien nos hace saber que esas etiquetas son mentiras. Jesús no vino a este mundo a etiquetar a la gente como "PECADORES", "PERRAS", "ESTÚPIDOS INCOMPETENTES", más bien viene a escribir en nosotros amor. Viene a mostrarnos lo que siempre hubo en nosotros, su imagen; a darnos la oportunidad de ser verdaderamente libres.

Nuestra misión es ser como nuestro único maestro, Jesús. Un ser supremo que saca lo mejor de cada ser humano, que es capaz de darnos una nueva oportunidad de escribir en nuestros brazos la libertad y el amor que tanta falta nos hacía. En esta misión encontramos nuestra urgente tarea de terminar con estas etiquetas, en primer lugar dejar de creer a todo lo que este mundo y sistema ha dictaminado sobre nuestras vidas, realmente creer que todas las cosas son hechas nuevas y renovar nuestras mentes. Y en segundo lugar, es nuestra tarea irrenunciable la de detener, terminar, extirpar de nuestra boca y pensamientos el hábito de etiquetar a los demás. Cada vez que juzgamos a alguien por su comportamiento, estamos siendo como los fariseos religiosos que no entendieron el fondo del evangelio y simplemente vivieron tratando de cumplir con mandatos. Es esencial en el evangelio que nos muestra Jesús, la importancia que tienen las personas por sobre todas las cosas, un ser humano es algo muy importante para Dios. La religión siempre puso el énfasis en el comportamiento del ser humano por sobre el ser humano mismo. Debemos aprender a amar a nuestro prójimo independientemente del comportamiento que pueda tener, pues el amor vive en aquellos que tienen a Dios y los que no tienen amor, entonces no tienen a Dios en sus vidas.
Cada vez que etiquetamos a alguien, estamos destruyendo algo creado por Dios. Estamos diciendole a Dios que hace mal su trabajo y que nosotros lo haríamos mejor que Él. Muchas veces pensamos que el evangelio se vive sólo en mi metro cuadrado, que se vive dentro de mi pequeña y limitada visión. Pero el evangelio son las buenas noticias de un reino que debemos traer los Hijos de Dios a esta tierra, para que así la voluntad de Dios se haga aquí - en mi planeta - como se hace en el cielo.
Es la identidad suprema y divina de Dios la que nos ha creado a todos con particularidades y no existe un sólo ser en la tierra que sea igual a otro. Todo ha sido creado de forma única y esa originalidad es la virtud máxima de los seres humanos, cada uno fue hecho distinto y en esto podemos ver la magnificencia de Dios. Si alguien no piensa igual que tú, no es un problema y debemos dejar de verlo como un problema, es simplemente así como lo diseñó Dios. Dios no comete errores y debemos tener mucho cuidado con lo que insinuamos con nuestra actitud, pues podemos estar cometiendo el mismo error que cometió Lucifer al creernos superiores al creador. Jesús no nos llama a dividirnos, nos llama a amarnos. Dejemos de etiquetar a nuestro prójimo y dejemos de creer las etiquetas que nos pusieron.
Dios te ama tal cual eres, si has practicado la brujería, si has matado a otra persona, si has cometido fraudes y has abusado de otra persona, si prostituiste tu cuerpo, si te cambiaste de sexo, si tienes una orientación distinta al común denominador, si no te sientes aceptado o bienvenido en esta sociedad dejame decirte que sí eres bienvenido en el reino de los cielos. Dios te ama y ve en ti un ser hermoso que fue creado a imagen y semajanza de Él. Amémonos más y traigamos su reino a la tierra, para que por fin se haga su voluntad como se hace en el cielo.


lunes, 23 de julio de 2012

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

En la publicación anterior escribí acerca de las raíces y vinculaciones que sigue el deseo en nuestras preferencias. Vimos como cada deseo está ligado a un deseo externo que refleja y produce una satisfacción mientras el prójimo sostiene su deseo, el cual en el fondo es nuestro verdadero deseo, el deseo de los demás. Es claro que esto nos muestra las motivaciones primitivas del asunto, las cuales a mi parecer están siempre ligadas al egoísmo. Es el egoísmo lo que nos motiva en la vida y es esto lo que ha creado una desviación de la religión y yendo más allá, una desviación de la humanidad. El egoísmo ha llevado al hombre a cometer insanidades como el Holocausto de Hitler, a destruir una nación, dejando una historia que a nivel mundial es repudiada. De lo contrario la generosidad, la capacidad de dar para otorgar alegría o por lo menos generar una sonrisa en alguien puede crear una historia admirada por todos. Es el caso de Madiba en Sudáfrica, un hombre que dio su vida para servir, bendecir y construir una nación basada en la generosidad, generosidad del alma. Mandela o la Madre Teresa de Calculta son ejemplos de lo que es realmente comprender qué es el sufrimiento y qué es la felicidad en su escencia misma.
Pensaba mientras veía la película “THE PURSUIT OF HAPPYNESS” (EN BUSCA DE LA FELICIDAD) como la sociedad occidental ha generado conceptos del sufrimiento y de la felicidad. Una película que trata de un hombre que vive con su mujer y su único hijo, de tal vez unos 4 años. Este hombre hace malos negocios comprando unos instrumentos para medicina los cuales terminan siendo muy difíciles de vender. El stress económico trae una crisis familiar, en la cual la mujer termina desertando y dejando al hombre con su hijo (Will Smith y su hijo). Es ahí donde la audiencia comienza a sufrir visto que el hombre pierde su casa, no tiene dinero para situaciones básicas y se ve enfrentado a recibir ayuda del estado, durmiendo en un albergue para gente sin casa (qué humillación ¿no es cierto?).  Al final el tipo logra conseguir un trabajo de agente en una empresa de inversiones de fondos de pensión y especulación en Wall Street, genera dinero, logra su sueño de ser autosustentable y con su hijo viven felices para siempre.
Que típico es tender a pensar de esta manera, a creer que el sufrimiento, la humillación y la inmensidad de conceptos superficiales que hay en nuestra mente pueden agobiar nuestra realidad. Pueden agobiar nuestra plenitud y podemos llegar a pensar que un trabajo “exitoso” donde ya no tendré que pasar por necesidades me dará la felicidad. Y es que mientras veía esta película seguía pensando en qué momento este hombre va a comportarse como hombre y va a recuperar a su esposa, en qué momento reconstruyen la familia y forman un hogar donde haya amor y no más discordias. Estaba esperando un final de esos para llorar, donde las cosas que realmente tienen valor en la vida son restauradas, donde un hombre verdadero guía a su familia completa a la humillación,  a la generosidad, a entender que tener que pasar por necesidad no te hace menos que los demás.  En que momento se veían valorados aquellos miles de ciudadanos norteamericanos que tienen que pasar por situación de calle y muchos por una vida de calle. En que momento esta película podía hacer un quiebre en los conceptos preconcebidos socialmente a lo largo de la humanidad, donde todo lo que hemos buscado es satisfacer nuestros deseos. Egoístamente hemos puesto nuestras necesidades antes que todo lo demás y he ahí el primer paso para la caída del hombre.
Dios ama al dador alegre.
Dador alegre es quien disfruta de darse a sí mismo.

El libro de Eclesiastés nos habla de esto, nos habla de que todo esto que logramos acumular en esta vida, mujeres, propiedades, riquezas y todo tipo de deseos son nada más que vapor (hebel en el original), Vanidad de Vanidades, Absurdo, Sin Sentido. Todo desaparecerá como el vapor pues son parte de LO CREADO. Es lo NO CREADO lo que realmente tiene valor en esta vida. El ser supremo que creó la existencia misma es quien está por sobre el sol, es quien no tiene una condición cronométrica. Ese ser nos ha dado un regalo y ese es la vida y es esto lo que debemos valorar, solo esto, la vida.
Me imaginaba en esta pésima película de taquilla, cuanto desearían los niños en África intercambiar por algunos minutos el sufrimiento de este hombre con su hijo. Tal vez de esa manera este hombre y su hijo comenzarían a valorar lo que realmente tiene sentido anhelar y luchar por disfrutar, el preciado y costoso sacrificio de Jesús para darnos Vida y vida en abundancia.  Como dijo la Madre Teresa luego de llegar a Nueva York, "he visto la pobreza en la India, pobreza extrema, pero nunca tanta pobreza como la del alma de la gente de occidente".

sábado, 30 de junio de 2012

DESEO TU DESEO


La gran mayoría de nosotros debe estar de acuerdo con que las cosas que amamos no son tan importantes como las personas a quienes nosotros amamos. Todos nuestros deseos materiales tales como dinero, poder, salud, longevidad, éxito, el físico perfecto, etc. no se comparan al amor que nace hacia los seres que toman un lugar importante en nuestras vidas. Estos seres están por sobre todas estas cosas, estas personas son las que despiertan las sensaciones más profundas e intensas en nuestro corazón.
Pero aun así, aunque suena bien y tiene mucho sentido, este postulado está incompleto y debo decir que inadecuado de cierta forma. ¿Por qué digo esto? Porque al decir que yo deseo a estos seres especiales por sobre las cosas materiales, estoy diciendo que estas personas pueden ser comparadas a las cosas, en otras palabras estoy poniéndolas en la misma categoría.  Aun diciendo que ellos están por sobre todas las cosas, aun así ligeramente los he puesto en el mismo nivel de todas las cosas que deseo.
Si simplemente deseamos a nuestra pareja de una forma más intensa y profunda de lo que deseamos un aumento de sueldo, un ascenso, un viaje a Europa, el auto último modelo de mis sueños, o cualquier otra cosa que deseemos entonces terminamos tratando a esa persona que amamos de la misma forma que al resto de nuestros deseos. Y puede parecer a primera vista como si esto fuera un alago para estas personas, aparentemente es algo bueno. Pero estamos disfrazando esto con un disfraz de "prioridad" y esto por bueno y apasionado que pueda parecer es simplemente una injusticia. Es injusto que estas personas no estén ocupando el lugar que les corresponde, ese lugar único y trascendental que existe en nuestras vidas. Porque nuestro deseo por los seres especiales en nuestra vida no es simplemente un deseo superior al del resto de las cosas sino que fundamentalmente de otra categoría.
Imagínense y espero que sólo sea una imaginación, imaginen perder a ese ser amado, la persona más importante de tu vida. Al perder a tu amada o amado, a ese ser por el cual daríamos todo con tal de salvar su vida. Si nos damos un tiempo para pensar en una pérdida de ese calibre podemos darnos cuenta que cuando perdemos a quien amamos más que todo, no sólo perdemos algo que deseamos; comenzamos a perder la habilidad misma de desear.

En otras palabras,  no hemos perdido algo que deseábamos, sino que nuestro deseo de desear se ha ido con esa persona. Entonces repentinamente ese auto que tanto deseábamos ya no lo deseamos, ese ascenso con su aumento de sueldo ya no nos importa, nos da lo mismo todo lo que antes tenía sentido para nosotros. Entramos en una etapa de angustia, depresión donde ya no deseamos nada, muchas veces ni siquiera queremos comer.
En este momento descubrimos que las personas que amamos no solo son un objeto de deseo sino que es a través de ellos que el deseo es sostenido y de ellos nace nuestra capacidad o habilidad de desear.
No es entonces la mera existencia de estos seres amados la que ilumina nuestras vidas con un propósito sino que es el deseo de nuestros seres amados lo que tiene estos efectos radiantes. No es necesario que estas personas mueran, puede ser que aun estando con nosotros experimentemos el sentimiento de que ya no nos aman entonces todo el dolor y sufrimiento descrito más arriba comienza a tomar lugar en nuestra vida. O por otra parte, puede ser que la persona que amamos esté al otro lado del mundo pero si sabemos que aun nos ama y que nos desea entonces ese deseo nos sostiene durante la ausencia.
Por lo tanto, lo que realmente deseamos y lo que yo realmente deseo es el deseo de aquellas personas que yo deseo.

lunes, 11 de junio de 2012

ESPERAR



Salmos 130:5-7
Espero en el SEÑOR; en El espera mi alma, Y en Su palabra tengo mi esperanza.
Mi alma espera al Señor Más que los centinelas a la mañana; Sí, más que los centinelas a la mañana.
Oh Israel, espera en el SEÑOR, Porque en el SEÑOR hay misericordia, Y en El hay abundante redención.

Romanos 8:24-25
Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve?
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia (perseverancia) lo aguardamos.
 

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento describen nuestra existencia en relación a Dios como una relación de espera. En el salmista hay una espera ansiosa; en el apóstol hay una espera paciente. Esperar significa no tener y tener al mismo tiempo. Porque no tenemos lo que esperamos; o, como dice el apóstol, si tenemos esperanza en lo que no tenemos, entonces esperamos aquello. La condición de la relación del hombre con Dios es primero que todo una de no tener, no ver,  no saber, y no alcanzar. Una religión en la que eso se olvida, no importando cuan estática o activa o razonable sea, remplaza a Dios por su propia creación de una imagen de Dios.
Nuestra vida religiosa está más caracterizada por ese tipo de creación que por cualquier otra cosa. Pienso en el teólogo que no espera a Dios, porque lo posee, encerrado dentro de una doctrina. Pienso en el estudiante Bíblico que no espera a Dios, porque lo posee, encerrado dentro de un libro. Pienso en el hombre de iglesia que no espera a Dios, porque lo posee, encerrado dentro de su propia experiencia. No es fácil hacer perdurar esto de no tener a Dios, de esperar a Dios. No es fácil predicar cada domingo sin  convencernos a nosotros mismos y a los demás de que tenemos a Dios y podemos disponer de Él. No es fácil proclamar a Dios a los niños y paganos, a los escépticos y secularistas, y al mismo tiempo dejarles en claro que nosotros mismos no poseemos a Dios, de que nosotros también esperamos a Dios. Estoy convencido de que gran parte de la rebelión en contra del Cristianismo es debido  a la evidente o velada declaración de los Cristianos de poseer a Dios, y por lo tanto, también, a la perdida de este elemento de espera, tan decisivo para los profetas y los apóstoles. No caigamos en el error de pensar que, porque ellos hablaban de esperar, estaban refiriéndose meramente a esperar el fin, el juicio y el cumplimiento de todas las cosas, y no de esperar a Dios, Quien habría de traer ese final. Ellos no poseían a Dios; Ellos esperaban a Dios. ¿Pues como puede Dios ser poseído? ¿Es Dios una cosa que puede ser tomada y conocida en medio de otras cosas? ¿Es Dios menos que un ser humano? Siempre tenemos que esperar a un ser humano. Aun en la comunión más intima entre seres humanos, existe un elemento de no tener y no saber, y de espera.
Por lo tanto, ya que Dios está infinitamente escondido, es libre, e incalculable, debemos esperar por Él de la forma más absoluta y radical. Él es Dios para nosotros sólo en la medida en que no lo poseemos. El salmista dice que todo su ser espera al Señor, indicando que esperar a Dios no es meramente una parte de nuestra relación con Dios, sino que la condición de esa relación como un todo. Tenemos a Dios a pesar de no tenerlo.
Pero, aunque esperar no sea tener, también es tener. El hecho de que esperamos por algo muestra que de alguna manera ya lo poseemos. Esperar anticipa aquello que no es real todavía. Si esperamos en esperanza y paciencia, el poder de aquello por lo que esperamos ya tiene efecto dentro de nosotros. Aquel que espera de forma definitiva no está lejos de aquello por lo que espera. El que espera en absoluta seriedad está ya alcanzado por aquello por lo que espera. El que espera en paciencia ya ha recibido el poder de aquello por lo que espera. El que espera apasionadamente ya es él mismo un poder activo, el poder más grande de transformación en la vida personal e histórica. Somos más fuertes cuando esperamos que cuando poseemos. Cuando poseemos a Dios, lo reducimos a esa pequeña parte que conocimos y alcanzamos de Él; y lo hacemos un ídolo.  Sólo en la adoración de ídolo puede uno creer en la posesión de Dios. Hay mucho de esta idolatría entre los Cristianos.
Pero si sabemos que no lo conocemos, y si esperamos por Él para que Él mismo se nos revele, entonces ahí realmente sabemos algo de Él, luego somos alcanzados y conocidos y poseídos por Él. Entonces es ahí que somos creyentes en nuestra incredulidad, y que somos aceptados por Él a pesar de nuestra separación de Él. 
No olvidemos, sin embargo, que esperar es una tremenda tensión. Se opone a toda complacencia de no tener nada, indiferencia o contentamiento cínico hacia aquellos que tienen algo, y la indulgencia en la duda y la desolación. No hagamos que nuestro orgullo de no poseer nada sea una nueva posesión. Esa es una de las grandes tentaciones de nuestro tiempo, porque hay algunas cosas que quedan que las podemos reclamar como posesiones. Y caemos en la misma tentación cuando nos jactamos, en nuestro intento de poseer a Dios, de que no lo poseemos. La respuesta divina para tal intento es un vacío total. Esperar no es desolación es la aceptación de no tener, en el poder de aquello que ya tenemos.
Nuestro tiempo es un tiempo de espera; esperar es su destino especial. Cada momento es un momento de esperar, esperar por la irrupción de la eternidad. Todo el tiempo avanza. Todo el tiempo, tanto en la historia como en la vida personal, es una expectativa. El tiempo mismo está esperando, esperando no por otro tiempo, sino que esperando por aquello que es eterno.


- Paul Tillich